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viernes, 3 de abril de 2009

cancion 1

Basta ya de reproducir tanto panfleto olvidado en los desvanes de una biblioteca.

Basta ya de elevar los nombres de sujetos tan distorsionados como nosotros.

Basta ya de decir o dictar como debe actuar un anarquista.

Es hora de hacer de la anarquía algo mucho más que ruido con sabor a punk.

Porque los viejos anarquistas perecieron por nosotros…
Desde las graderías del proletariado, levantamos nuestras armas contra el poder, disparando de la manera que se nos de la gana…

Y al que te diga que no se puede: mándalo a leer.

la maquina de perder

Hoy perdí el instinto asesino.

Ayer perdí el sentido viendo la Tv.

Perdí el equilibrio aquel viernes en la noche.

De niño perdí muchas cosas incluso a un gato.

Y el mes pasado perdí hasta las llaves.

Al vuelo de un satélite, le perdí de vista.

He perdido amigos en las garras de la violencia callejera.

En algunas épocas perdí la cordura.

De mi padre perdí el rastro y a mis abuelos los perdí para siempre.

Perdí mis manos en el cuerpo de aquella mujer, como también perdí el conocimiento tras
aquella fumada.

El dinero siempre lo pierdo.
Ja y me sigue gustando eso de perder la razón.

…también sigo perdiendo el tiempo…

Ahora que lo pienso…
Lo único que no he perdido, han sido la esperanza y los recuerdos…

viernes, 13 de marzo de 2009

El amor a Clío...

Hay infinidad de textos,
que buscan delimitar el trabajo
del historiador;
que debe ser objetivo,
debe buscar una verdad,
debe historiar para cambiar el mundo,
que debe historiar para los poderosos,
debe ser científico,
etc., ect., etc…

…y con toda esa bazofia, los historiadores pelean fondos concursables, para poder dedicarse a la investigación…
…y terminan investigando lo que el poder estima conveniente, total son ellos quienes entregan el dinero…

Parece que Clío es una puta barata…

viernes, 6 de marzo de 2009

Vendiendo perros muertos.

No soy el cientista retrograda, elitista y empedernido que mis profesores esperaban que fuera…

No amo el método científico,
ni sus reglas,
ni sus expositores,
ni su academicismo,
menos sus malditos y sagrados limites…
es mas, los detesto…

Una vez, un tipo de apellido Feyerabend, escribió un libro en el cual atentaba contra el método científico, luego se hizo famoso y termino siendo igual a ellos.

sábado, 28 de febrero de 2009

No le creemos a los payasos!

-Larga vida al desprecio por las normas… Odiamos a los pseudo intelectuales que creen ser una nueva especie de elite ilustrada.

! Si hoy la puñalada llega hasta el fondo!
Malditos roedores de biblioteca, racistas del intelecto, asesinos de la ciencia.

Odiamos a las victimas de la alienación que creen fielmente en el asqueroso modelo de reproducción social que nos mantiene en la periferia, al borde de la ignorancia y atacados por la escasez y desempleo.
-Despierta!
-Todo empieza en tu cabeza!

-Es otro día sin sonrisa…

….aunque cualquier día puedo estar muerto sin poder ver el sol…

-Llevara tiempo, pero tarde o temprano se darán cuenta de que hemos sido engañados y utilizados para los propósitos de una clase social denigrante y excluyente., y no hay otra razón del porque las cosas hoy sean así; es el motor de la Historia. -dijo Carlitos.

Siempre piensa en volar…
-Dije yo... para callarse, no hay explicación.

jueves, 5 de febrero de 2009

01:06: Im on the highway to hell.

La oscuridad de esta noche, me provoca a pensar en lo vivido.

Alcohol, ciudades, países, amig@s, experiencias y thc, marcan una vida,
caminando en la carretera hacia el infierno…

Creo que el hecho de configurar cualquier tipo de experiencia, fuera de los cánones morales de la rutinaria normalidad, genera una especie de alimento al intelecto, ya que al pasar de los años, transformas tus experiencias en conocimiento…

Eso es historia…

No eso que dicen los intelectuales…

La historia es práctica, es vida…
Lo que hacen Uds., ahora, es historia…

Lo que hacen los historiadores, es ocupar otro espacio en la red capitalista, tratando de repensar la historia, reescribirla y por sobre todo dejar de lado por completo, las antiguas obras que concluían en juicios de valor, alabando al extranjero, al noble, al adinerado, al político, al militar y hoy a los asesinos…